LA MEJOR MUJER

LA MEJOR MUJER

 

A Margarita, mi madre, en su ochenta aniversario.

A Encarni, mi esposa, la madre de mis hijas.

A Paula y Laura, mis hijas, las futuras madres de mis nietos.

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Es una mujer que tiene algo de Dios por la infinidad de su amor y mucho de ángel guardián por la incesante solicitud de sus cuidados.

Una mujer, que en la juventud tiene el razonamiento de la madurez, y en la vejez trabaja con la vitalidad de la mocedad.

Una mujer, que si es lega descubre los secretos de la vida con más acierto que un erudito, y si es culta prefiere acomodarse a la espontaneidad de los niños.

Una mujer, que siendo pobre se ve colmada con la felicidad de los que ama, y siendo rica da con gusto todo cuanto posee por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud.

Una mujer, que siendo recia se estremece con el plañido de un niño, y siendo débil se reviste con la braveza de un felino cuando quieren devorar su nido.

Una mujer, que mientras se desvive por los suyos, ¡a base de tanta ternura y naturalidad!, no la sabemos valorar, y si la perdiéramos descubriríamos el tesoro que nunca supimos cuidar.

Una mujer, digo, a cuyo lado todos los dolores se olvidan, y en la distancia notamos la ausencia del éter para respirar.

Una mujer a quien debemos todo lo que somos y todo lo que tenemos, y que nos colma de dicha cada vez que la vemos.

Una mujer, sí, cuya mirada nos transmite bienestar y sosiego, y su abrazo nos transporta por la constelación celestial.

Una mujer, cuya voz es susurro angelical, y su beso un pedazo de gloria.

Una mujer, cuyo nombre no puedo pronunciar sin que se empañen de lágrimas mis ojos.

Una mujer es la que me ha puesto en el camino de mi vida y siempre ha sido mi cuna, mi guía y mi refugio.

Una mujer, como veis, acapara todos mis sentimientos y es el foco de atracción de todas mis referencias esenciales.

Una mujer, cuyo retrato es imposible plasmar en un modesto perfil como este, es la merecedora de estas palabras y estos suspiros, por la simple y poderosa razón de ser… mi madre, la madre, la mejor mujer.

Marcial Poveda Peñataro

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