Archivo de la categoría: Personatges

LA MEJOR MUJER

LA MEJOR MUJER

 

A Margarita, mi madre, en su ochenta aniversario.

A Encarni, mi esposa, la madre de mis hijas.

A Paula y Laura, mis hijas, las futuras madres de mis nietos.

.

Es una mujer que tiene algo de Dios por la infinidad de su amor y mucho de ángel guardián por la incesante solicitud de sus cuidados.

Una mujer, que en la juventud tiene el razonamiento de la madurez, y en la vejez trabaja con la vitalidad de la mocedad.

Una mujer, que si es lega descubre los secretos de la vida con más acierto que un erudito, y si es culta prefiere acomodarse a la espontaneidad de los niños.

Una mujer, que siendo pobre se ve colmada con la felicidad de los que ama, y siendo rica da con gusto todo cuanto posee por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud.

Una mujer, que siendo recia se estremece con el plañido de un niño, y siendo débil se reviste con la braveza de un felino cuando quieren devorar su nido.

Una mujer, que mientras se desvive por los suyos, ¡a base de tanta ternura y naturalidad!, no la sabemos valorar, y si la perdiéramos descubriríamos el tesoro que nunca supimos cuidar.

Una mujer, digo, a cuyo lado todos los dolores se olvidan, y en la distancia notamos la ausencia del éter para respirar.

Una mujer a quien debemos todo lo que somos y todo lo que tenemos, y que nos colma de dicha cada vez que la vemos.

Una mujer, sí, cuya mirada nos transmite bienestar y sosiego, y su abrazo nos transporta por la constelación celestial.

Una mujer, cuya voz es susurro angelical, y su beso un pedazo de gloria.

Una mujer, cuyo nombre no puedo pronunciar sin que se empañen de lágrimas mis ojos.

Una mujer es la que me ha puesto en el camino de mi vida y siempre ha sido mi cuna, mi guía y mi refugio.

Una mujer, como veis, acapara todos mis sentimientos y es el foco de atracción de todas mis referencias esenciales.

Una mujer, cuyo retrato es imposible plasmar en un modesto perfil como este, es la merecedora de estas palabras y estos suspiros, por la simple y poderosa razón de ser… mi madre, la madre, la mejor mujer.

Marcial Poveda Peñataro

RECORDANDO AL MAESTRO, AL COMPAÑERO, AL AMIGO

RECORDANDO AL MAESTRO, AL COMPAÑERO, AL AMIGO

Es de bien nacido ser agradecidos. ¿Aunque para que buscar frases?. Pecaríamos de ingratos si no rindiéramos este pequeño tributo a la memoria del que fue nuestro amigo, antiguo compañero y maestro. Colaborador y coordinador de este boletín Municipal y de tantas y tantas publicaciones locales (prácticamente todas). Su brillante pluma nos dejó las primicias de su claro intelecto en la literatura local, por la que tanto amor y cariño sentía. Hablando y escribiendo de Monóvar, sacerdocio de su vocación sincera, como culto de las perpetuas devociones. De su memoria y entendimiento se aprendía. Su voluntad le llevaba a la realización. Pero la muerte, inoportuna siempre, nos lo arrebató en plena madurez.

Aún conservamos grabado en nuestra retina y en nuestro sentimiento, cuando ya ha transcurrido un año de su desaparición, los últimos días que tuvimos la dicha de tratar con Francisco Montoro Pina. Durante nuestra coincidencia paseando por los jardines del Casino, o en el salón octogonal, sus lugares predilectos, compartíamos tertulia, junto a otros compañeros, siempre teniendo a Monóvar y sus cosas como protagonista. Que lejos permanecía de nosotros imaginar que nos hallábamos ante él y nuestra conversación seria la ultima que habíamos de mantener. No podíamos ni tan siquiera pensar en esa posibilidad, aun a costa de reconocer la limitación humana, porque él desprendía vitalidad y coraje.

Recuerdo como se interesaba por los temas de palpitante actualidad local, y nos inquiría aduciendo que últimamente como consecuencia de su estado de salud no se hallaba al día. Nuestras explicaciones o aclaraciones insospechadamente fueron las últimas y cuando hoy paseamos por los jardines o contemplamos los salones, un nudo nos atraviesa la garganta y comprobamos que las tertulias o quienes pululan por allí están a falta de un personaje peculiar, el entrañable y popular Paco Montoro.

Marcial Poveda Peñataro

HASTA SIEMPRE… ENRIQUE

HASTA SIEMPRE… ENRIQUE

 El trágico cuadro de la muerte nos reproduce con todo detalle la dolorosa escena, es, el trance final de una vida.

La noticia nos hundió en un insoportable pesar, como la presión de una pesada y fría losa sobre nuestro sentimiento que lo agobia, como golpe de maza, como una puñalada. Ha fallecido repentinamente Enrique Vidal Pina, nuestro fraternal y entrañable amigo. El pensamiento se atrofia, el agobio se impone, el dolor ha hecho presa en nosotros, la terrible realidad del hecho nos priva de concebir palabras.

Sencillo, sincero, tolerante y comprensivo, honrado y sabio en conocimientos. De espíritu moderno, siempre estuvo abierto a todos los ámbitos de la cultura. Profesaba un amor desmedido a todo lo relacionado con su terreta, a la que sentía y conocía como nadie.

Enrique fue ante todo un luchador nato, a través de su existencia nos dio muestras de un afán de superación digna de elogio. No escatimó esfuerzos en tal de sacar adelante a su familia, para ello recurrió a diversas ocupaciones, como secretario de Pitita Ridruejo, comerciante, incluso se adentró en correrías políticas, recordamos a Enrique impulsado por su amor a Monóvar, engrosar la lista de un partido político llamado «Independientes con Monóvar» en los tiempos de la transición política, que se presentó a las elecciones municipales. Él con voz firme y vocablo elegante, en el mitin celebrado en el cine Fleta, se dirigió a los asistentes pidiendo el esfuerzo de todos para bien de Monóvar, lo hizo de forma respetuosa, sin descalificaciones a sus contrincantes. Pero siempre en cualquier etapa de su vida, una pasión, una ocupación: La pintura. Sus conocimientos los quiso transmitir a las nuevas generaciones, desarrollando como ultima faceta la creación de su particular escuela. Allí, en un rincón típico monovero, transcurría las horas impartiendo su magisterio a los escolares, lo hacia con la ilusión de un principiante, además se ocupaba y preocupaba no sólo del plano artístico, sino también corrigiendo comportamientos y actitudes propias de chicos y chicas, a los que consideró también como sus hijos.

Maestro de maestros. La mayor satisfacción la experimentaba cuando hablaba de sus alumnos, muchos de ellos hoy profesores de dibujo y pintura, licenciados, doctorados en Bellas Artes.

Todo cuanto se diga de Enrique será poco, porque ni las circunstancias ni los perjuicios, que rodean ese pequeño circulo de la vida de un pueblo pudieron con él.

Marcial Poveda Peñataro

GRACIAS

GRACIAS

A temprana edad tuvo que dirigir la empresa familiar, como consecuencia de la muerte de su padre, junto con su hermano Luis. Siempre fue el faro-guia alrededor del cual giraban las gestiones y decisiones empresariales más trascendentales. Dedicado en cuerpo y alma a su trabajo, no dudó nunca en realizar un esfuerzo más para llevar a feliz puerto su misión, que se cifraba en el bienestar de su familia y el sentimiento de aprecio que sus empleados le profesaron.

La enjuta silueta de Manuel Vidal Payá albergaba una singular personalidad, educado, de porte refinado, respetuoso… Si en lugar de pupular por el Casino, su querido Beties u otro lugar emblemático de la geografía local lo hubiese hecho porTrafalgar Square o paseando por Hyde Park con su bombín y paraguas, habría pasado desapercibido y a buen seguro catalogado como un gentelman, es decir, un autentico señor.

Todos cuantos le hemos conocido y tratado, (entre los que orgullosamente me encuentro) sea en su faceta industrial, comercial, en cargo público, en los diferentes años que lo ostento, o simplemente como conciudadano y vecino. Demostró ese carisma que lo caracterizaba y que le acompañó a lo largo de toda su vida.

Manolo, gràcies de tot cor… gràcies, per eixa inoblidable lliçò.

Marcial Poveda Peñataro

LUCES Y SOMBRAS

LUCES Y SOMBRAS

Las razones expuestas con el fin de no celebrar el fallo Azorín de novela en Monóvar, como en un principio se anunció, teniendo como escenario los salones de la Sociedad Cultural Casino de Monóvar, no presentan las suficientes dosis de convicción para ser aceptadas. Cuando todos los indicios apuntaban a que por fin se vislumbraba la luz, surgen unas sombras que alimentan y conducen a la confusión.

La confirmación de este evento por parte de la prensa provincial dio posteriormente paso al «donde dije digo, diego Diego».

Ante la realidad, el ciudadano de a pie se merece alguna explicación más sólida que la esgrimida por parte del ente provincial.

¿Qué razones han originado esta frustración que venimos arrastrando varias ediciones?

¿Negativa de Planeta? Las ya consabidas y tan cacareadas ¿razones logísticas o de infraestructura? Tal vez, ¿razones de índole «extracultural»? o, simplemente, ¿personalismos?, nunca quisimos creer en él.

No dudamos de la buena fe e interés de aquellos sobre los que recae la responsabilidad, a nivel local, en realizar las gestiones oportunas para llevar a feliz término lo por todos ansiado. Pero ante semejante situación, la falta de explicación ha hecho mella en la masa social del casino y en todos los amantes de la literatura. Desde la primera autoridad local pasando por el edil del área cultural hasta alcanzar la junta directiva del casino, Casa Museo Azorín y Tertulia » Amigos de Azorín» el mutismo ha sido total.

¿Cuál es el rescoldo que perdura en nosotros tras semejante decepción? Debido al sentimiento de desconfianza que nos invade, sólo queda saber si realmente se celebrará el tal nominado fallo en Monóvar, en junio de 2003 (en los jardines de la sociedad) o de nuevo surgirán las consabidas razones, «razones» que podríamos en este caso denominarlas meteorológicas, por no decir «tormentosas», tan usuales en esas fechas. Con un pequeño ejercicio mental recodaremos las habidas cuatro años atrás. O quizá, ¿otros compromisos previos? O de ¿marketing? desde la misma editorial.

Monóvar, por su tradición cultural, junto a la vinculación del maestro con el casino es merecedora de lo mejor.

Marcial Poveda Peñataro

MUJER MONOVERA

MUJER MONOVERA

 mujemo1

A mi madre, a mi mujer y a mis hijas

Me gustaría hacer un canto a la mujer, pero me temo que llego tarde, muy tarde. Ya lo han hecho otros desde el primer día de la Creación. Lo han hecho los más grandes maestros del arte desde tiempo inmemorial; lo han hecho ya los más ilustres músicos, poetas y narradores. Pero yo no me detengo, porque llevo dentro de mí el impulso, el nervio que no me deja, esa impaciencia de sacar al exterior el sentimiento que forma una mezcla de admiración y de gratitud.

Lo habrán dicho otros, y lo habrán repetido hasta la saciedad; incluso lo habrán dicho con las mejores palabras. No es una coincidencia, sino una realidad absoluta: La mujer es lo más perfecto que Dios hizo. Y la dotó de la más absoluta belleza que en el universo existe. Y la colmó de dones y virtudes. La mujer es la sensibilidad, la ternura, la emoción, la dicha, la esperanza y el anhelo. También es el desvelo, la atracción, la tentación. La mujer es el origen y la llamada, la cálida recepción, el ansiado regreso. La mujer es la cuna, el alimento, la proyección. Es el seno de donde se sale y al que siempre se retorna.

La mujer es la madre cuidadosa y tierna que te acuna, te asea con esmero, te enseña con paciencia y con dulzura. Ella hace una apuesta decidida por ti, te conoce como nadie y sabe siempre lo que te ocurre, lo que te conviene y lo que hay que hacer en cada momento. La mujer es la esposa que te espera, la compañera que comparte su vida con la tuya, el proyecto compartido, el anhelo de cada encuentro, el palpitar del corazón. La mujer es la hija en la que te proyectas hacia el futuro, en la que depositas trozos personales de esperanza, tu especial retorno a la juventud, tu obra más acabada y esmerada.

No es esta una visión machista de la vida ni una concepción del matriarcado social. Es, primero, un desbordamiento de mis sentimientos; y, luego, el afloramiento de una realidad perenne que se plasma, a Dios gracias, en nuestro entorno más entrañable y más querido.

Y es en Monóvar donde la Providencia se fijó, con especial esmero, para que esa ternura, esa simpatía y esa donosura, se marcara a fuego en la figura interna y externa, de la mujer. Todos los artistas y escritores del lugar lo han resaltado, poniendo un énfasis sin igual. La mujer monovera es hacendosa, hermosa, maravillosa. Dejar de decirlo, aunque sea una vez más, sería faltar a la verdad más patente. Esta mujer, bajo el manto de la Virgen del Remedio y con el traje típico más precioso del mundo, es la más destacada seña de identidad de Monóvar.

Marcial Poveda Peñataro

CIEN, DOSCIENTOS, DOS MIL…, Y UN PASEO POR LA HISTORIA. Marcial Poveda

CIEN, DOSCIENTOS, DOS MIL…,

Y UN PASEO POR LA HISTORIA

Vivimos inmersos en una sociedad en la que hay que estar sacando números de forma continuada, y convertirnos todos nosotros en administradores de lo que es nuestro o de lo que se nos confía. Si hay una partida que hay que cuadrar, ésa es el presupuesto. Y en Monóvar se ha cuidado mucho de que no faltaran fondos para hacer El Veïnat, una publicación de nombre perfecto, pensada para que el vecindario tenga un instrumento de expresión en libertad, continuadora de una tradición centenaria interrumpida durante demasiado tiempo, siempre bien acogida y esperada, que a los monoveros nos satisface, y que ahora nos honra mucho el hecho de haber podido llegar al número 200, que es precisamente éste: el que tiene usted en sus manos.

Y añádale otro dato: tiene El Veïnat 22 años cumplidos, la misma edad que la Constitución Española; una edad joven y madura, responsable, interesante… Y pasa por un momento en el que es muy demandado por todo el pueblo, porque ya ha adquirido una personalidad y una solera. En este recorrido de los 22 años y los 200 números se ha modificado el formato en varias ocasiones, se ha cambiado de rumbo, se le ha dado mayor tratamiento a unas cosas en demérito de otras; pero en definitiva, se ha plasmado todo el devenir de las motivaciones y preocupaciones de nuestro pueblo, porque está cumpliendo su papel principal, el de ser termómetro (que incluso nos indica la temperatura social y política, y el bullir de lo cultural y deportivo) del acontecer cotidiano, convirtiéndose en un elemento imprescindible de consulta para saber todo suceso histórico contemporáneo de nuestra ciudad.

Las cifras mandan, y aunque siempre sea así, este año nos persiguen: Ya tiene Monóvar cien años con el título de Ciudad, lo que significa un reconocimiento a su importancia, la garantía de sus señas de identidad, la solvencia de su rancio abolengo; es un momento de serena reflexión sin detenernos en nuestro camino, y de congratularnos todos por tan magno acontecimiento.

Pero aún hay más motivos de celebración: Venciendo las profecías catastrofistas que pronosticaban malos augurios, hemos vivido y saboreado el año dos mil, que nos abre las puertas a un nuevo siglo y a un nuevo milenio. Somos testigos de este acontecimiento que marca nuestras vidas, y aunque no le han faltado amenazas, lo hemos pasado trabajando y en un clima de buena convivencia y animada vecindad. Los monoveros del tiempo presente nos felicitamos por tan buenas cifras y hacemos votos para que, bajo el manto de la Virgen del Remedio y la buena gestión política y empresarial, sean signos de paz y de prosperidad.

Y un paseo por la historia

Junto a este número conmemorativo de El Veïnat se entrega gratuitamente un opúsculo conteniendo un relato que el escritor monovero Demetrio Mallebrera Verdú (pregonero de las significativas Fiestas septembrinas del 2000) ha donado a su Ciudad con motivo del Centenario. Su título es muy expresivo, «Un sueño de nobleza», porque el autor siempre ha creído que tras una personalidad tan marcada y «ennoblecida» como la de los monoveros, debería de existir un hecho histórico muy significativo.

Se trata de una narración breve de historia-ficción, que con un estilo directo y de fácil lectura, nos cuenta la estancia en Monóvar del rey Jaime I el Conquistador, en una fecha que pudo ser cierta, aunque no consta en las crónicas (se une al relato un escrito del profesor de historia medieval, Pedro Picatoste, que nos habla de esa posibilidad); pero que sirve para que Demetrio Mallebrera se adentre en la Edad Media y describa el pueblo de Monóvar del año 1265, tal y como él lo imaginó, recreándose en todo tipo de detalles.

La ilustración es del reconocido y magistral pintor monovero Enrique Vidal Pina, quien, además de mostrarnos su peculiar estilo, ha sabido plasmar, en un cuadro hecho a plumilla, lo esencial de esta narración.

Marcial Poveda Peñataro

JUAN VELLIGA ¿ Ficción o personaje real ? Marcial Poveda Peñataro

JUAN VELLIGA

¿ Ficción o personaje real ?

Marcial Poveda Peñataro

Els llibres són mestres que no renyen i amics que no demanen. Con este popular dicho podríamos resumir la trayectoria literaria y humana de un monovero, Demetrio Mallebrera Verdú, publicista, periodista, escritor, así lo avalan sus cientos de artículos en periódicos como Información, La verdad, ABC… sin olvidar las de índole local como Monahuar, Monóvar, El veïnat, entre otras muchas publicaciones de una interminable lista.

Si un regalo es algo que nunca se olvida, La fuerza Incomprendida, es uno de esos regalos que un buen día te llegan; esta vez en forma de libro, regalo que Demetrio ofrece con un doble valor: a los amantes o simplemente aficionados a la buena literatura en general, y por ser el de un paisano, razón por la cual uno recibe y acoge con más cariño y entusiasmo si cabe.

Rompamos las normas y comencemos por el final de la novela. Descifrar que ha sido escrita por el tandem formado por el protagonista – Juan Velliga – y su mujer. Esta original forma narrativa (al menos para mí) me llama la atención, porque además de representar un recurso literario supone, a mi modesto entender, un reconocimiento u homenaje a la mujer, que en estos tiempos que nos hablan de liberalización femenina y otros ismos adquiere un mayor relieve. Y añadiría más, a la mujer monovera para ser más precisos. Ese tributo es muestra de su sentimiento hacia todo lo monovero que Demetrio en cualquier aparición pública exalta.

Otra cuestión sería descubrir quién es en realidad Juan Velliga. Cuando directamente se le formula la pregunta al autor, esboza una sonrisa y con gesto dubitativo y amablemente esquiva la pregunta. Si vuelves a preguntarle (un servidor es constante en estos menesteres) sin perder la calma te dice : «Eso forma parte del juego». Efectivamente, se trata de un ejercicio mental y así son las reglas: agudizar observación y aplicar la particular visión o imaginación para descifrar los mínimos detalles que rodean a sus personajes y al contexto de la narración.

Dicen que la ficción nunca ha superado a la realidad por fantásticos o auténticos que puedan ser los personajes de un novelista. Generalmente los protagonistas novelescos son producto, podríamos afirmar, parte de la imaginación del autor, complementada con hechos o personajes concretos dentro de un determinado ambiente. Es decir que el literato combina, mezcla situaciones y cualidades de personas, de igual modo que el pintor (como artista que es) entremezcla imágenes y colorido. En este caso lo cierto es que la ficción nunca se había aproximado tanto a nuestra realidad local como en esta novela, y si no, amigo lector, le invito a conocer, de la mano y pluma del polifacético paisano Demetrio, nuestro Monóvar y por tanto, a cuantos Juan Velliga pululan por estos lares.

 

NUESTROS CEMENTERIOS . UNA APORTACIÓN A LA HISTORIA Y LOCALIZACIÓN DE LOS LUGARES DE ENTERRAMIENTO DE MONÓVAR. MARCIAL POVEDA PEÑATARO

NUESTROS CEMENTERIOS .

UNA APORTACIÓN A LA HISTORIA Y LOCALIZACIÓN DE LOS LUGARES DE ENTERRAMIENTO DE MONÓVAR.

MARCIAL POVEDA PEÑATARO

A ti, Jazmín,

que perfumas el jardín

de mi vida.

 

 

Señor, dame para descansar una casa tranquila. Mi cerebro ha trabajado mucho;

mis nervios están agotados, deshechos; no tengo ya, Señor, ilusiones de nada.

(De La oración del poeta. Azorín).

 

La Serra la Vella es el punto de partida de este trabajo sobre nuestros cementerios, lugares que desde miles de años han preocupado a toda la humanidad.

En 1881el farmacéutico local don Raimundo Berenguer solicita de su amigo el doctor en medicina, biólogo, geólogo y naturalista, el valenciano don Juan Vilanova y Piera su presencia en Monóvar, ya que se han encontrado varios esqueletos humanos, cerámica tosca y armas de piedra en dicha sierra del término municipal. Una vez personado y hecho su estudio es considerado el hallazgo como lugar de enterramiento (cueva sepulcral) perteneciente a la época final del periodo neolítico o de la piedra pulimentada y comienzo del uso de los metales, por tanto, se considera, a éste el lugar de enterramiento, como el más antiguo conocido del hoy término municipal de Monóvar, comprobándose con posterioridad que no sólo era una necrópolis sino también un asentamiento humano.

El siguiente lugar de enterramiento que tenemos constancia documental es el de los moriscos, situado en Chinosa (la actual Chinorla), más concretamente en el paraje conocido en la actualidad como La Cañaeta lugar que durante varios siglos fue habitado por una aljama. Donde existía una torre fortaleza, la cual aparece documentada en los libros de fábrica de la iglesia en 1597, en los arrendamientos de tierra propiedad de dicha iglesia:

Íttem una canyada de terra seca darrere lo castell de Xinosla, terme de dita vila, afronta ab terra de Francés Faraig y de altra terra de Pere Alayzar.

Entre principios y mediados de los años 60, un grupo de aficionados locales (Antonio Esteve Esteve, Salvador Vicente Martínez, entre otros) bajo la dirección del entonces cronista oficial de Monóvar, José Vicente Corbí, realizaron excavaciones en dicho lugar, descubriendo los cimientos de dicha torre, así como restos de enterramientos, pero mantuvieron el secreto de tales con el fin de evitar el posible expolio y deterioro del asentamiento y con la esperanza de que algún día fuera posible un estudio serio.

Otro lugar, donde aparecieron vestigios y pertenecerían a la misma época, estaría situado en la zona del castillo. Este sería el de la aljama de Monóvar la cual ocuparía el castillo, cuevas del mismo y parte del barrio del castillo y la Goleja. De todo ello existe documentación que lo afirma, pues en 1366 las aljamas de Monnóver y Chinosa se encuentran entre los lugares de los cuales el cabildo de la catedral de Murcia cobra sus diezmos. Ello demuestra al mismo tiempo que en aquella época pertenecíamos al Obispado de Cartagena.

La difícil convivencia entre las dos culturas, cristiana y musulmana, era patente, como se demuestra en las actas notariales levantadas en la visita pastoral realizada por el Obispo de Orihuela Josep Esteve y Juan en 1595, catorce años antes de la expulsión, (ordenada por Felipe III el 4 de agosto de 1609 y publicada en Valencia por el Virrey Don Luís Carrillo de Toledo, Marqués de Carazena, el 22 de septiembre de ese mismo año) el cual deja ordenado respecto a los enterramientos:

Ittem per a llevar totalment ocasio que no es fasen cerimonies morisques al temps de la mort o soterrar del dits nous convertits, provehí, ordenà e manà sa senyoria que los dits curats nomenen y senyalen una dona crestiana vella per a que aquella amortalle a tots los difunts en dita vila a la qual sia obligat cuidar ans de la mort de qualsevol crestia nou, per a que al temps que mor se trobe junt y no sen vaja de la casa del difunt sens que primer lo haja amortallat, lo qual fasen sots pena de un ducat pagador per los hereus del tal difunt la mitat de la qual pena sia per a la fabrica de dita esglesia y laltra mitat per a la dita dona amortalladora, e aci mateix provehí, ordenà e manà sa senyoria que los dits curats nomenen e deputen un crestia vell per a que aquell faça lo ofici de fosser y sotarre a tots los que moran en la present vila e que ningun crestia nou puga fer fosa alguna sots pena de sinch ducats ni tanpoch apres de esser feta la dita fosa ni al temps del soterrar altre crestia nou se puga acostar de sis passos a ella sots pena de un ducat, e que lo dit fosser crestia velll nomenat segons està dit, faça la fossa y sotarre a tots los defunts sens que li ajude en son ministeri algun crestia nou.

E també provehí, ordenà e manà sa senyoria que ningú sia gosat posar a damund les fosses dels nous convertits lloses ni pedres algunes ni les cobren de alqueps sots pena de sinch ducats e finalment provehí, ordenà e manà sa senyoria que hacia la dita dona que farà ofici de amortalladora com al dit fosser sels paguen respectivament sos drets segons los acustumen a pagar los crestians vells.

 

El concepto moderno de cementerio que nace con el cristianismo nos traslada al siguiente lugar de enterramiento del cual tenemos documentación de su existencia. Sería pues, el primero cristiano del que hay constancia documental y que coexistió durante varios siglos con el morisco. La presencia de cristianos viejos como consecuencia de la incorporación de Monóvar al reino de Valencia (Sentencia de Torrellas de 1304 y el pacto de Elche de 1305) presupone la existencia de un templo-cementerio cristiano, pues era costumbre enterrarlos en el subsuelo del mismo, llegando así a ser los templos los cementerios de los cristianos (costumbre generalizada desde el siglo VI). Desconocemos cuándo se construyó el primer templo, del cual solamente tenemos noticias a través de la visita pastoral de 1595 en la que además se confirma que en éste se daba sepultura :

VISITA DE LA IGLESIA VELLA

E apres de totes les desus dites cosses acabada de visitar dita esglesia parrochial accedi personalment sa senyoria a la esglesia vella que esta dins la mateixa vila de Monnovar e troba sa senyoria que del tot esta deroida y que sols resten unes parets antigues, e per quant per relacio del dit curat y de altres persones fidedignes sa contat a sa senyoria ques fan algunes indecencies per estar com estas ab soles les parets e sens cubertes ni porta. Prosegi e mana que dins quince dies sots pena de cinquanta ducats, los jurats de la vila facen tranferir los ossos dels que estan soterrats en dita esglesia, e aixi mateix dins lo dit temps y sots la dita pena facen derrocar del tot les parets de aquella.

Tampoco sabemos su emplazamiento exacto, aunque sí hemos comprobado que estaba situado dentro de la villa, la cual se calcula que se reducía entonces desde la parte norte, (el Castillo), hasta el Sur (hoy calle Trinidad y Fonament), Este, (hoy calle de la Peña) y Oeste (calle Colomer).

 

 

Siguiendo esta línea nos encontraríamos con el posterior cementerio o fosar, situado pues, como hemos comprobado anteriormente, en la Iglesia (en este caso ya en la nueva), segundo templo conocido, cuya construcción empieza en 1577, donde presumiblemente fueron llevados los restos de la primera o anterior. De ésta sí sabemos su emplazamiento, ya que la actual (1750) se construyó sobre los cimientos de la anterior, aunque siendo el tamaño mucho más pequeño que la actual, ni tan siquiera tenía sacristía ni campanario en aquel año, como se desprende de la misma visita de 1595 en la que deja ordenado :

MANDATO QUES FAÇA SACRESTIA Y CAMPANARI.

 

Per quant en dita esglesia no hi ha sacrestia aixi per a vestirse lo sacerdot com per a tenir hi custodides e guardades les joyes e ornaments della e per no haver hi campanari estava una campana gran molt bona baix en terra en dita esglesia. Prosegi e mana sa senyoria que es faça una sacrestia y sobre aquella un campanari que convé per a dtia esglesia dins de un any sots pena de cincuanta ducats, tot lo qual farà lo fabriquer de dita esglesia.

De la misma manera, a través de los registros sacramentales conservados en el archivo parroquial, comprobamos cómo los fieles según la costumbre, eran enterrados en el templo, al igual que podían elegir el lugar dentro del mismo donde querían ser enterrados, (siempre que no fuera ni en el coro ni debajo del altar):

 

1600- A 13 de deembre morí Lloïsa Mañar, viuda de Joan Mañar; féu testament y dexá sis misses y dos sous a la llumenária y més vint sous a la fábrica per lo dret de la sepultura que demaná prop de la pila de batejar.

03.06.1641-Fueron enterrados en esta Igta. Simon Carrero y Andres Llobregat de la villa de Novelda, les mataron aquí a escopetazos, no recibieron sacramentos, solo fueron absueltos.

01.01.1676-Mataron a Bartholome Cerda, moço, de una puñalada, recibio los sacramentos de la penitencia y extremauncion; su madre la que es muy pobre y con muchos hijos y viuda dixo fuese enterrado en esta Igsa.

24.10.1684-El Padre Fray Joachin Alfonso, religioso del Padre San Francisco de Paula, se dio aviso al corrector del convento de San Sebastian de la villa de Castalla en donde estava asignado conventual el qual vino y dispuso fuera enterrado en esta Yga.

28.11.1684-Se trajo de la ciudad de Novelda el cuerpo de Mossen Francisco Corbi, Rector de la Iglesia Parrochial de la dicha villa de Novelda que murio en dicha villa en 25 de los sobredichos y dexa ser enterrado en esta Yga. De Monnovar.

22.09.1733-Traxeron muerto a Francisco Aterge, soldado de nasion frances, hijo de Luis Aterge natural de Dono en Proensa, de edad de 45 años no recibio ningun sacramento por que lo mataron sus oficiales en la sierra de Salinas por desertar y esta enterrado en esta Parroquia.

09.07.1747-En la villa de Monovar a los treinta dias del mes de Mayo del año mil setecientos quarenta y cinco murio desgraciadamente en el campo de esta villa, Xavier Rico, no recibio los S. Stos. Sacratos. por haver muerto de repente y sobre si se le devia dar sepultura se le siguio letigio en la Curia Eclesiastica de Orihuela. Y por sentencia definitiva se le dio en esta parroquia. Se advierte que ademas de la Obra pia an de pagar los albaceas dies reales en atencion de aver metido en la sepultura un arcon grande en el que estuvo depositado el cadaver todo el tiempo del letigio.

17.02.1749-En el lugar de Pinoso murio Antonia Dura, fue enterrada en la Ermita de San Pedro.

 

Durante esta época también funcionó otro cementerio para los nuevos convertidos o cristianos nuevos, el cual estaría a extramuros, pero cerca de la villa, como se demuestra igualmente en la visita de ese mismo año:

 

VISITA DEL FOSSAR

E aixi mateix sa senyoria accedi personalment a visitar y veure lo cimiteri e fossar, en lo qual se soterren los nous convertits de dita vila que esta fora e prop de aquella e attes que esta sens cerca e parets algunes e ques massa gran tot lo que tenen senyalat per a fossar. Prosegi e mana sa senyoria que dins la part que siga moltes sepultures cerquen de paret e tapies cinc tafulles de terra y facen una porta ab sa clau que estiga molt ferma e segura e posen damunt della una creu de fusta. Tot lo qual facen los jurats de dita vila dins lo present any sots pena de cent ducats y altres penes a arbitri de senyoria reservades.

Pensamos que éste estaba situado en el terreno comprendido entre lo que actualmente es jardín de la Iglesia, calle Mayor, calle Iglesia hacia los entonces huertos o tierras de regadío, ya que en aquella época todo este terreno estaba todavía a extramuros, pero cerca de la villa. Con una extensión de cinco tahulas que es lo que el Obispo deja ordenado se cerque.

En los libros de Fàbrica -como a continuación se describe- se cita el cementerio o fossar en los terrenos antes descritos:

primo dos bancals terra […] situats e posats en lo terme de la vila de Monnòver en la partida del fosar sens aygua y en lo ribàs de aquells dos oliveres segons que a fronten ab terra de Guillem […] roig y de altra part ab terra de la matexa sglésia y fosar sembradura una barcella ab altra olivera en lo fosar vell.

 

Íttem altre bancalet més avall en dita partida afronta ab terra de Francés Algla y camí de Asp.

Se pudo comprobar en los primeros años de la década de los 70, cuando fue construido el actual edificio de Telefónica, (entonces Compañía Telefónica Nacional de España), con el consiguiente cableado subterráneo, y que cruza la población por toda la calle Mayor, en el tramo que abarca la frontera de la Iglesia, fueron encontrados los suficientes restos que demostraron la existencia de un cementerio, y que por orden del entonces cura párroco don Miguel Llorca Bisbal, quien determinó que eran restos de católicos, se trasladaron al actual cementerio, entonces Cementerio Católico Municipal.

Aunque la Iglesia luchó lo posible contra esta costumbre de convertir las iglesias en cementerios, como lo prueban los cánones y estas palabras del Ritual Romano: «donde esté vigente la antigua costumbre de sepultar a los muertos en los cementerios, consérvese, y donde sea posible, restablézcase,» también en España los concilios (entre ellos ya el II de Braga) y las leyes, prohibieron siempre convertir los templos en cementerios, siguió utilizándose dicha practica, pues cuando se construyó el actual templo (1750), siguieron enterrándose, como se puede comprobar en los registros sacramentales:

 

16.12.1766-Murio en el hospital de esta villa un pobre manco cuio nombre y patria se ignoran, aunque decian ser de Almanza, y fue enterrado en esta parroquia amore Dei. Se a verificado llamarse este difunto Estevan Gomez marido de Josepha de La Huerta.

20.7.1767-Fue enterrado en esta parroquial un mancebo llamado Vicente Lucas, hijo de Pedro y de Rita Garcia, natural de Avanilla, obispado de Cartagena que en el dia inmediato se ahogo en una balza del termino de esta villa.

20.01.1784-En la villa de Monovar, murio y se hallo elado en el termino de la misma a Bautista Prats, viudo de Josefa Verdu natural de la villa de Concentaina y vecino de la Universidad de Agost en cuya Yglesia era organista y por orden de la justicia fue enterrado en esta parroquia.

22.08.1784-Enterramos en esta parroquia a un pobre que murio en el hospital de esta villa que dijo llamarse Josef Sanchis, natural de la villa de Crevillente y que su mujer vivia en Almoradi.

04.09.1791-Josef Mira, marido de Ysabel Astor, natural de Novelda, fue llevado su cuerpo a enterrar a la Yglesia de Novelda segun tenia dispuesto.

20.04.1806-Murio Pedro Quatero, viudo de Maria Gomez, vecino de Cassiosarro obispado de Cuenca en el hospital de esta Villa y fue enterrado en esta Parroquia por amor de Dios, siendo su entierro general como se acostumbra en todos los pobres que en el mencionado hospital mueren.

Aunque es de advertir que, incrementada la población, durante el siglo XVIII, por razones de espacio e higiene no pudieron ser enterrados en la Iglesia todos los cadáveres de los fieles, por lo que a partir de mediados de este siglo se abolió que los cementerios estuviesen dentro de las poblaciones, relegándolos a las afueras.

Así pues, puestos de acuerdo las autoridades civiles y eclesiásticas, en 1786 se decide hacer un cementerio en el margen izquierdo del río o rambla de Tarrafa, (conocido popularmente como rambla del Salitre), concretamente en los terrenos que hoy ocupa la casa cuartel de la guardia civil.

De este primer cementerio o camposanto cristiano fuera de la iglesia parroquial, y del siguiente, el actual cementerio, hablaremos en un futuro trabajo.

 

DOCUMENTACIÓN Y BIBIOGRAFIA

ARCHIVO PARROQUIAL DE SAN JUAN BAUTISTA (Monóvar), Visitas Pastorales, Sig. 68.

ARCHIVO PARROQUIAL DE SAN JUAN BAUTISTA (Monóvar), Defunciones, Sig. 220-11, Sig. 1, Sig. 2, Sig. 3, Sig.4, Sig. 5, Sig. 6, Sig. 7, Sig. 8, Sig. 12, Sig. 14 y Sig. 17.

ARCHIVO PARROQUIAL DE SAN JUAN BAUTISTA (Monóvar), Libros de Fábrica, Sig. 77.

 

DIFERENTES instrumentos, bulas y otros documentos pertenecientes a la dignidad episcopal y Sta. Iglesia de Carthagena y a todo su obipado impressos de orden del… Diego de Roxas y Contreras, obispo de Carthagena… para la noticia e instrucción de sus succesores… Parte primera. En Madrid: en la oficina de Don Gabriel Ramirez…, 1756. p.3

 

ENCICLOPEDIA UNIVERSAL ILUSTRADA EUROPEO-AMERICANA. Hijos de J. Espasa, Editores. Barcelona 1930.Vol. XII, p. 992 -1002

POVEDA I BERNABE, Rafael, Mortuoris. Monòver, 1992.

POVEDA I BERNABE, Rafael, Visites,. Monòver, 1993.

POVEDA I BERNABE, Rafael, Mortuoris. Addenda. Monòver, 1998.

Poveda i Bernabé, Rafael, Llibres de Fàbrica. (en preparación).

VILANOVA Y PIERA, Juan, «La estación prehistórica de Monóvar», en Revista de Valencia, Vol. II (1882), p. 67-73. Ed. facs. de Marcial Poveda Peñataro-Rafael Poveda Bernabé, Monòver, 1999.

MALLEBRERA VERDÚ, Demetrio, «Bodas de oro sacerdotales de don Miguel Llorca.Medio siglo de total entrega», en Monóvar, nº 10 (abr. 1989), p. 2.

1937.EL PAPEL MONEDA DE MONÓVAR. MARCIAL POVEDA PEÑATARO.

1937.EL PAPEL MONEDA DE MONÓVAR.

 

MARCIAL POVEDA PEÑATARO.

La historia de los billetes de España comienza el 1 de Marzo de 1783, bajo el reinado de Carlos III.

La existencia del papel moneda es muy reciente comparada con la moneda metálica. En el periodo de la Guerra Civil, 1936-1939, (Zona Republicana), no sólo emite billetes el Banco de España en Madrid, sino, también, las oficinas de este Banco en Bilbao, Santander y Gijón, así como el Consejo de Asturias, León y la Generalitat de Cataluña. Igual realizaron emisiones el ministerio de Hacienda, así como una nueva del Banco de España, a finales de la contienda, pero fechada en Barcelona.

Durante estos casi tres años, igualmente, lo hicieron diferentes Ayuntamientos, puebles y ciudades.

El valor de la peseta, aún dentro de la contienda, gozaba de buen poder adquisitivo y debido a la falta de moneda fraccionaria en la calle, por la retirada de las monedas de plata, de 0,50, 1, 2 y 5 Ptas., el cambio cotidiano se resintió, creando un verdadero conflicto en la compra-venta pública, Para paliar el conflicto, la Autoridad Central dispuso que los Ayuntamiento, incluso otras Entidades como Sindicatos, pusieran en circulación vales, con valor dinerario, en su demarcación, para facilitar el cambio.

En Monóvar, realizó la primera emisión de estos Vales el Consejo de Economía de la C.N.T., con fecha 8 de Junio de 1937. También lo hace el Ayuntamiento, según acta que transcribimos:

«Siendo las veinte horas del día 21 de Julio de 1937, se celebra en segunda convocatoria la reunión ordinaria correspondiente al 19 del actual, que no pudo celebrarse por inasintecia de consejeros. Reunido el Consejo Municipal de Administración, siendo su presidente Don Vicente Pomares García, asistido por los consejeros Ernesto Román Alfonso, Luís Hernández Esteve, José Navarro Rentero. José García Llorente, Luis Poveda Corbí, Antonio Orquín Moreno, Salvador Aguilar Corbí, Juan Giner Morales, Narciso Berenguer Cerdá, Bernardo Ramírez Brotons, Francisco Gómez García, siendo interventor José Alfonso Vidal y secretario Luis Oncina Silvestre.

En el décimo cuarto punto del día, Papel Moneda, diéronse por enterados de un oficio de Hacienda (Ministerio) sobre la emisión de papel moneda fraccionaria del Estado, interesando se active el acuerdo municipal sobre la emisión de papel de curso local.»

Con fecha 1.º de Agosto de 1937 fueron impresos los vales en los talleres de la Imprenta Popular Socializada, según se la conocía entonces, tras haber sido decomisada a su propietario don Manuel Vidal Bonmatí, situada en la calle Mayor, actualmente n.º 168, empresa todavía en vigor con el nombre comercial Viuda de Manuel Vidal, bajo la dirección de sus dos hijos Manolo y Luis, orgullosos de aquella primitiva tipografía que su padre compró a Joaquín Amo Abad (Cañís) (1915). Fueron emitidos dos clases de billetes-vale, con valor de cincuenta céntimos y una peseta. Ambos llevaban en el anverso la inscripción:

Consejo Municipal.

Vale fraccionario de papel moneda.

1.º de Agosto de 1937.

Valor.

Núm. de Serie…

Y en el anverso idénticas

características y el siguiente texto:

Escudo de la ciudad.

Consejo Municipal, Monóvar.

Papel moneda de valor

exclusivamente local.

Firmas: Presidente,

Vicente Pomares García.

Interventor, José Alfonso Vidal.

Dichas emisiones estaban teóricamente avaladas por el papel moneda de alto valor del Banco de España, guardado en la tesorería del Estado.

Al ponerse en circulación los Vales del Ayuntamiento, fueron retirados los de la C.N.T., según informa la nota inserta en el semanario local «Crisol», portavoz de la C.N.T., F.A.I. Y J.L., de fecha

14 de Agosto de 1937:

«UNA MISIÓN CUMPLIDA, LOS VALES DE LA C.N.T.

Los vales emitidos por el Consejo de Economía de la C.N.T. en fecha 8 de Junio del corriente año para facilitar el cambio a esta localidad, empezarán a retirarse de la circulación a partir del jueves, día 19 de Agosto del corriente año, con lo cual, como ya se anuncio, se da un mes de tiempo a los poseedores de dichos vales para cambiarlos por los vales emitidos por el Consejo Municipal, que se pondrán en circulación el mismo jueves día 19.

Cualquier comerciante que recoja los vales en cantidad puede pasar por el Consejo de Economía, donde se los cambiarán, bien en vales del Consejo Municipal o bien en billetes del Banco de España»»

Aunque poca vida tuvieron estos billetes, pues el 18 de Enero de 1938 se pone en circulación los certificado de moneda divisoria provisionales emitidos por el Ministerio de Hacienda de la República, que venían a solucionar el problema, ya que con fecha 6 de Enero. De ese mismo año, por decreto de dicho Ministerio se ordenaba la recogida de todo billete no emitido por el Banco de España o Tesoro Público y publicado íntegramente en el boletín Oficial de la Provincia de Alicante el 15 de Enero de 1938. El día 24 de los mismos mes y año, la Delegación de Hacienda de Alicante conceda un plazo de cuarenta y ocho horas para que todos los Consejos Municipales le remitan una relación de los valores y cantidades emitidas, terminado el cambio de papel de curso local por el legar el 5 de Febrero de 1938.

Esta es a grandes rasgos la historia de nuestros billetes de curso local. Son pequeños datos de estos amargos años que nuestros padres o abuelos les tocó vivir. Sea este trabajo un pequeño homenaje a todos ellos.

ENTREVISTA A MATILDE INSA Por Marcial Poveda Peñataro y José Corbí

ENTREVISTA A MATILDE INSA

Por Marcial Poveda Peñataro y José Corbí

Tras sortear pasillos y patios en la bien cuidada Residencia de Ancianos de Monóvar, alcanzamos un amplio salón, confortable y soleado. Ante nosotros una señora portando sus libros y partituras. Intercambiamos una cómplice mirada, esbozando una expresión de incredulidad y en nuestro interior deducimos: nos hemos equivocado, será otra señora. Sorprendentemente escuchamos: «Soy Matilde Insa. ¿Qué desean Vds.?» En plena confusión y con cierta torpeza acertamos a presentarnos y exponer nuestros objetivos, porque Matilde es una señora de tez cuidada, silueta proporcionada y de formas lúcidas y refinadas que no aparenta sus bien llevados 92 años, de ahí nuestra extrañeza. Muy amablemente nos recibe, siendo ésta la conversación mantenida.

Nace Vd. en el seno de una familia acomodada. Su padre, Paco Insa, es oficial de Telégrafos. ¿Qué recuerdos tiene de su infancia, más concretamente de su paso por la escuela?

Una infancia con un recuerdo estupendísimo, precisamente aquí estuvieron hace unos días las hermanas donde me eduqué, las del Co-legio Divina Pastora. Y el recuerdo que guardo de mis padres es el no va más. La perfección más grande que puede haber y la educación que me dieron fue grandiosa. Estos días navideños tengo muy presente la persona de mi padre, con todo el ambiente de fiesta que reinaba en casa: regalos, villancicos, mi madre preparando la cena, etc.

Manuel Tomé fue un pianista afincado en Monóvar desde Enero de 1906. Además de desempeñar du-rante nueve años la titularidad como pianista del Casino de Monóvar, daba clases de piano a algunas señoritas, una de las cuales era Vd. ¿Cómo recuerda a Ma-nuel Tomé?

Era una persona muy sensata y culta, además de excelente profesor. Sabía amoldarse a las circunstancias de las alumnas, obteniendo un gran resultado de las cualidades de sus alumnas.

Relátenos que aconteció al abandonar, el maestro Tomé, Monóvar. ¿Quién asumió impartir las clases de piano?

Se presentó un día en mi casa Manuel Tomé, y le dijo a mi padre: «Don Paco, he de marcharme de Monóvar, pues he conseguido aprobar unas oposiciones con plaza en mi pueblo y creo que nadie mejor que su hija Matilde (por entonces tenía 15 años) para sustituirme. Yo la encuentro suficientemente capacitada, pero de todas formas dejaré que transcurra un mes para mayor garantía». A los 15 días, de nuevo Manuel Tomé se acercó a casa y di-jo: «Matilde se hará cargo, tiene ex-periencia y calidad. Es una excelente profesora, para ella es el cargo. Me voy satisfecho de comprobar co-mo hay una sustituta que seguirá mi camino».

¿Y no fue Anita Verdú la elegida, puesto que era la alumna más destacada?

No, porque quizá ella estuviera más preparada para el tema de los conciertos, pero yo tenía más cualidades para la enseñanza, que son co-sas diferentes.

En el año 1921, a sus 15 años, se hizo cargo Vd. de la Escuela del maestro Tomé ¿Se ha sentido alguna vez niña prodigio?

No. Yo he sido siempre muy normal en todos mis aspectos de aprendizaje, y lo que me ha sucedido ha ocurrido sin buscarlo o codiciarlo. En ese caso que Vd. alude. pude cumplir y ese fue mi sino.

La música, concretamente el piano ¿ha sido su vocación?

A los cuatro años recién cumplidos empecé a teclear el piano. Yo me embobaba, me entusiasmaba, mientras mis amigas iban a jugar o distraerse en otras cosas, cuando oía una música disfrutaba y me apartaba de lo demás. Siempre fue una llamada interior que se sobreponía el resto.

Llegamos al año 1924 y la directiva del Casino, encabezada por su presidente Vicente Peñataro y el secretario Antonio Montoro, tras la renuncia del pianista Enrique Almiñana decide nombrarla pianista del Casino, con el sueldo de 60 ptas. mensuales. ¿Tuvo que su-perar alguna prueba u oposición?

Efectivamente fui la primera que desempeñé el cometido de ser pianista titular del Casino (contaba por entonces 18 años). A mí lo que me interesaba era perfeccionarme, o que me conocieran musicalmente y disfrutar así de mi profesión, el dinero era lo de menos, no tenía ne-cesidad. No tuve que realizar prueba alguna.

Suponemos que trabajaría conjuntamente con Peñataro y Montoro, dos intelectuales de la época. Háblenos de ellos.

Los dos eran muy amigos de casa, de mi hermano concretamente, y nos visitaban con relativa frecuencia y solían decir: «Matildita, obséquianos con alguna de tus piezas musicales» y en la parte alta de la casa, allí que me disponía a tocar el piano. Tengo una dedicatoria de A. Montoro, que dice así: «Por el divino tesoro de juventud que tú posees y tu arte exquisito, tú señorita Ma-tilde Insa».

Durante el año 1928 es nombrada, para sustituirla como pianista del Casino, la Srta. Clotilde Monroy ¿Cuáles fueron las causas que ocasionaron este cambio?

Como consecuencia de trasladar mi residencia a Elda por motivos profesionales de mi marido.

Sabemos que ha leído la novela Cristian, cuyo autor es Manuel Tomé. ¿Qué comentarios le sugiere?

Un libro muy interesante, ameno y agradable. Me recuerda mis tiempos de juventud. Lo he leído y vuelto a leer, pues está muy conseguido. Mire por donde me he podido enterar de sus aventuras amorosas que desconocía por completo, porque al desarrollarse en el tiempo de mi infancia, lógicamente las ignoraba. Yo era una chiquilla entonces… y claro no nos estaba permitido conocer ciertas historias. Sabía algo por mi hermana.

A punto de finalizar este siglo, ya en puertas del año 2000 ¿Cómo contempla el futuro cultural de Monóvar?

No sólo ciñéndome a Monóvar, sino en general, yo digo como decía la canción: «el que viva en el año 2000 verá con asombro los tiempos cambiados». El mundo está dando un giro tremendo, pero para mal. Las cosas que puedan favorecer a la Humanidad le dan de lado y van a su ritmo. La juventud vocea y grita, y no piensa que pueda molestar, no lo entienden. Mientras no haya gente que haga comprender a la juventud que su actitud molesta y no deba ser así, ni Monóvar ni el mundo se arreglará.

De todos los que ha habido y no son pocos, ¿qué personaje local más ha admirado?

Como poeta, a Montoro. Era un gran poeta. Al resto de intelectuales no los puedo juzgar, por entonces yo era muy joven. Me refiero a los que destacaron a principios de siglo.

¿Cuál es la actitud que más admira en las personas?

La caridad, que sean caritativos, comprensivos, que no sean vanidosos, que no sean autoritarios. Todo eso fuera. Ser sencillo y normal. No mires a quien le haces el bien.

¿Quién o quiénes han dejado huella en su vida?

Una de las personas que más influyeron en mi vida, durante mi juventud, fue el notario Jesús Sán-chez Tello y su señora. Fueron mis segundos padres, porque me quedé sin madre a los 13 años.

¿Alguno de sus hijos o nietos ha heredado su misma vocación?

No. Mis hijos estudiaron música. Uno de ellos, mi hija, se inició, pero como no pudo compartir con los estudios que tenía que hacer al margen, lo dejó. Esa forma de ser prácticos y decidirnos por una determinada faceta es algo que he tenido muy presente. Cuando he tenido que tomar una decisión sobre si un alumno tenía posibilidades de alcanzar éxitos en los estudios, nunca dudé y acerté si debía continuar o dejarlo, muy a pesar mío.

¿Le ha servido a Vd. la música para sentirse admirada y respetada?

Pues sí. Dios me ha ayudado mucho y hasta las cosas más difíciles me las ha facilitado tanto que yo misma me he asombrado de ver lo que he conseguido con mi forma de ser, mis clases, mis alumnas. Quien ha venido a buscarme profesionalmente halló siempre en mí a una fiel colaboradora.

Hoy, a los 92 años. ¿Se siente completamente realizada?

Sí. Hay como en todas las épocas y edades, altibajos, pero como he confiado siempre en la Divina Providencia Dios me ha dado siempre más de lo que merecía. He confiado en Él y he salido adelante.

¿Qué es lo que más añora Vd. en estos momentos?

A mis padres y a mi marido. Mi marido ponía el belén más bonito que Vd. se puede imaginar, bien fue-ra en Elda, Colombia o Barcelona. Mi padre solía cantar villancicos y yo le acompañaba.

Tiene a su disposición El Veïnat por si desea añadir algo más.

Cuando residía en Colombia, los días de septiembre en que se celebraban las fiestas en honor a la Virgen de la Salud y del Remedio, poníamos en el comedor de la casa, sobre el aparador, el mantón de Ma-nila, a modo de altar y una imagen de la Virgen que me regaló el fotógrafo Berenguer, de Elda. Celebrá-bamos así nuestras fiestas patronales a pesar de la distancia, y acudían nuestros amigos, vecinos, sacerdotes, monjas y le cantábamos a la Vir-gen los cánticos tradicionales por esas fechas.

El testimonio de Matilde sobre parte de la historia artística e intelectual local, nos produjo la grata impresión de sentirnos trasladados, por unos instantes, a ese primer tercio de siglo, en el que se dieron cita toda una pléyade de literatos, etapa que se ha denominado «Escuela de Monóvar». Nos hallamos ante una enciclopedia viviente (y así se lo ha-cemos constar) al tratarse de la úni-ca persona viva que compartió du-rante aquella época momentos de esplendor.

Matilde nos deleita interpretando unos villancicos y una composición musical -con música y letra de la propia Matilde- en recuerdo de su marido, emitiendo unas notas vi-brantes que surgen, a pesar de su edad, de forma intensa y artística de su inseparable «Chassaigne Frères».

Halagados por el anticipado obsequio navideño de que somos objeto en forma de pentagrama y las notas musicales que desgrana su piano, le agradecemos esta deferencia, deseándole lo mejor de lo mejor para que, en lo sucesivo, podamos volver a vibrar con su arte.

Monóvar. Sus primeros relojes mecánicos. Marcial Poveda

Monóvar. Sus primeros relojes mecánicos.

relojesmecanicos

A mi querida cuñada Joaquina por todo
cuanto me estima, admira e inspira.

La Torre del reloj, enclavada en lo alto de un montículo, (alto de la Samoa) preside, junto con Santa Bárbara y el Castillo, toda la ciudad de Monóvar. En este trabajo vamos a intentar aclarar algunos datos que consideramos inéditos e interesantes. La Torre se construyó en el año 17341. Durante estos 264 años, ha sido, ella, figura popular y señera de Monóvar, con características especiales y diferentes de otros pueblos, ya que era norma general que los relojes se instalen en la torre campanario de las iglesias o en el edificio del Consell.

Es nuestro intento aclarar detalles sobre la instalación de los primeros relojes que funcionaron en nuestra ciudad. Citamos el año 1626, como noticia más antigua que habla de dichos relojes; el acta del Consell de fecha 14 de junio, de ese mismo año, dice que se carecía de fondos para construir la torre campanario de la iglesia y el primer reloj comunal de la Villa. Por esta causa no se pudo llevar a efecto dicho proyecto.

Pasan 27 años sin tener ninguna noticia, hasta que el acta del Consell de fecha 25 de mayo de 1653 encontramos que dice:

«També donen per ben consert lo consert que se ha fet ab Geroni Prats en cent lliures de moneda de València»

Así pues se lleva a efecto el anterior acuerdo, con lo cual nos encontramos con el primer reloj mecánico comunal de la Monóvar, como se testifica en el libro de claverías, libranza nº46 de fecha 30 de marzo de 1654.

N. 46 RELONGE ASENTAR-LO.

De manament i provisió de Andreu Cortés, Joan Rico de Ginés i Joseph Rico, jurats de la vila de Monnòver, provexen que Joseph Rico de Verduna, clavari de dita vila, done i pague 12 lliures i catorze sous de moneda de València com semblans se han gastat en lo asentar lo relonge que dita vila à fabricat per a lo bon govern en les persones següents: Primo a Joan de Ochoua, obrer de vila, per sinch dies de son treball tres lliures. Ítem al mateix per un boltó per asentar la maça de ferro sis sous. Ítem per una finestra al mateix una lliura. Ítem al mateix per una somera que donà per a portar quatre camins2 algeps dos sous. Ítem a Lloís Martínez per dos dies que ajudà per a foradar la torre setze sous. Ítem per quatre cafisos de algeps per a obrar la dita caseta del relonge, tres a Blai Berenguer i a Isidoro Alonso una lliura. Ítem al mateix jurat Cortés per huit dies tingué al mestre que féu dit relonge i una cavalgadura portava per lo sustento de aquell tres lliures. Ítem a Francés Corbí, pintor, per lo pintar la mostra dos lliures, quatre sous. Ítem a Mateu Aguir per fer la caxa o bastiment de la mostra, una altra finestra per a la caseta de dit relonge, uns garrons de fusta per a els contrapesos, un llestó per a la maça, asentar aquella i la esfera i demés treballs quatre lliures, deu sous. Ítem a Pau Jover per tres lliures donà a dit Corbí per a la cuberta de la insígnia de les hores tres sous. Ítem a Pere Miquel Molina per portar lo relonge des de Ontinent a Monnòver una lliura dotze sous. Ítem a Joan Almut per la fusta que dita vila à pres en lo bastiment del relonge dihuit sous, que tot fa dita suma, i que guarde la present datis Monnòver die XXX marcii 1654. 18L. 14S.

Traducción de lo que se recoge y ordena en la anterior Clavería.

LibrasSueldos

A Joan Ochoua, albañil de la Villa, por cinco días de trabajo. 3L.

Al mismo por una biga de madera, para asentar la maza de hierro 6S.

Por una ventana. 1

Por una burra que puso para traer 4 viajes de yeso. 2

A Lloís Martínez, por dos días que ayudó a agujerear la torre. 16

Por cuatro cahíces de yeso para hacer la casita del reloj:

A Blai Berenguer: 3

A Isidoro Alonso: 1

Al jurado Cortés, por ocho días que tuvo al maestro

que hizo el reloj y una cabalgadura que traía, para su sustento 3

Al pintor Francés Corbí, por pintar la esfera. 2 4

A Mateu Aguir, por hacer la caja o bastidor de la esfera,

otra ventana para la caseta del reloj, unas garras de madera

para los contrapesos. Un listón para la maza, asentar la maza,

la esfera y demás trabajos. 4 10

A Pau Jover por la cubierta de la esfera de las horas que

el le pagó a Francés Corbí. 3

A Pere Miguel Molina, por traer el reloj desde

Onteniente a Monóvar. 1 12

A Joan Almut, por la madera que la villa le ha cogido

para el bastidor del reloj. 18

—— ———

15L. 74S.

Total (ya que 20 sueldos son una libra) 18L. 14S.

Pasan 33 años y el reloj queda prácticamente inutilizado. Ante esta fuerza mayor el Consell determina, según acta de fecha 24 de octubre de 1687:

Fonch proposat per lo jurat en cap que bé vehuen que el rellonge està desbaratat y que, havent vengut Jaume Colàs, manyà, per apanyar-lo, havent-lo vist lo dit Colàs diu que se ocasionarà gran gasto a la vila apanyant-lo y que nunca es pot apanyar per a molt temps y que de dins un any serà menester tornar-lo apanyar que en més conveniència estarà a la vila fer-lo nou.

Voten y determinen tods junts unànimes y concordes nemine discrepante que es fasa el rellonge nou y donen facultad als justícia y jurats per a que juntament ab lo síndich lo asepten y conserten ab que sia fins noranta lliures sis o set lliures més o menys donant lo rellonge vell.

Y así se llevó a efecto, ya que en el libro de claverías, libranza nº 25 de febrero de 1688, hay un pago por poner el reloj nuevo.

No. 25 GASTOS Y COST DEL RELLONGE.

De manament i provisió de ses mercés de dits oficials provixen que Francés Sans, clavari, done i pague a si mateix sent deu lliures, deu sous y nou dinés per tantes se han gastat en lo rellonge que féu Jaume Colós Videluet, sent lliures el rellonge, deu lliures, deu sous y nou dinés per lo gasto que es féu en portar dit rellonge y fer la maneta y algeps per a clavar-lo y els mestres de obra y cordell per a els contrapesos, que tot fa dita suma, y que guarde la present datis Monòver die quo supra.

 

Traducción de la liquidación de los pagos efectuados.

Libras Sueldos Dineros

A Jaume Colàs ó Colós Videluet, por hacer el reloj 100

Por traer el reloj, hacer la maneta, yeso para

colocarlo, el trabajo de los maestros de obra

y cuerda para los contrapesos. 10 10 9

——– —— ——–

110L. 10S. 9D.

Los relojes referenciados estaban instalados, como ya hemos dicho previamente, en la torre campanario de la anterior iglesia3 (1577-1749)

fijando la fecha de los mismos desde 1653 a 1734 -año de construcción de la actual torre- sin que sepamos si hubieron más a parte de estos dos, ya que la documentación del siglo XVIII es muy escasa.

La construcción de la actual torre en 1734 fue debida probablemente a la necesidad imperiosa de trasladar el reloj, ya que la torre de la iglesia estaba en ruinas según consta en los libros de Fábrica de la iglesia. El Consell que habitualmente pagaba los gastos de construcción de las torres campanarios de las iglesias, decidió elevar una nueva en lugar diferente y no esperar más tiempo, pues la nueva torre de la iglesia -debido a engorrosos pleitos4 entre el Consell y los maestros constructores- no empezaría hasta 1750.

Para terminar, y como dato curioso, consignamos las personas encargadas del cuidado del reloj de 1654 a 1695, junto con detalles sobre los mismos:

1654-1657- Licenciado Mossén Francés Corbí, prevere. Cobraba de la Villa para atender los cargos de oficiar la Misa oncena, Maestro de Escuela y llevar el reloj.

1659- Geroni Jover. Sacristán de la Iglesia y llevar el reloj.

1659-1680- Licenciado Cristófol Cabanes. Organista, Maestro de Escuela y llevar el reloj.

1688-1692- Jeroni Amat. Sacristán y llevar el reloj.

1693-1695- Licenciado Mossén Pedro Alfonso. Sacristán, organista y llevar el reloj.

Esperamos que estos pequeños detalles de nuestra historia nos haga conocer mejor nuestro pueblo y también a nosotros mismos.

Marcial Poveda Peñataro.

 

Bibliografía y Documentación.

Poveda Bernabé, Rafael. «Els llibres de Claveria 1652-1695″ Ajuntament de Monòver, 1995.

Poveda Bernabé, Rafael & Poveda Peñataro, Marcial. «Manual de Consells Segle XVII Tomo I y II 1611-1689″ (Inédito)

Notas:

1 Vidal Bernabé, Immaculada. La Torre del Reloj. Revista de Fiestas 1995. pp. 89-95.

2 Camins, aquí tiene el sentido de viaje o porte.

3 Payá i Amat, Consol. «L’Església de Sant Joan Baptista en la História de Monòver. Revista de Fiestas 1995 pp 43-49.

4 Payá Amat, Consuelo & Poveda Bernabé, Rafael. «Monòver en la Crònica de Josep Montesinos«. Ajuntament de Monòver,  (en prensa)