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Martes de Carnaval Amador Navarro Tortosa

Martes de Carnaval

Amador Navarro Tortosa

Sr. Director:

El Martes de Carnaval, jornada principal en cualquier Carnestolenda que se precie, ha paseado inadvertido año tras año por nuestro calendario quizás en parte porque al trasladar su carismático baile al sábado precedente quedó huérfano de significado sin acertar nadie hasta ahora a proporcionarle un atractivo que mereciera la aprobación de los numerosos carnavaleros.

Las Peñas, que conjuntamente y en mayor o menor armonía con el Ayuntamiento, gestionamos estas fiestas, preocupadas por el hecho y resueltas a no despreciar ni una sola estación de éste tan lúcido Vía Crucis, hemos convenido en proponer al respetable al grito unánime de «El miércoles gorigori pero el martes guirigay», una nueva liturgia que bien pudiera cautivar a tod@s aquell@s Carnal-Adeptos que, a buen seguro pasaban el trance deambulando desconsolados por entre Manos a la Obra, Jose Luis Garcí, Gente con Chispa o la Champions League.

Es a ellos sobretodo a quienes va destinado este nuevo guiso que, quizás sazonado adecuadamente en futuras ediciones, puede acabar constituyendo uno de los platos más sabrosos del menú.

Os pedimos que os animeis a saborearlo y que penseis como nosotros que solo cuando consigamos arrebatarle tan simbólica fecha al «menfotismo» podremos bendecir con propiedad que contamos con un auténtico Carnaval en Alicante.

 

DESOXIRRIBONUCLEICOS Amador Navarro Tortosa

DESOXIRRIBONUCLEICOS

Amador Navarro Tortosa

Esta Peña Carnavalera (universitaria, como su propio nombre indica) está afianzando año tras año su participación en nuestro festejo desde que el malogrado Antonio Defez los descubriera y atrajera, en un casi póstumo servicio, a ésta su fiesta.

Imaginativos y corrosivos, han conectado plenamente con la idiosincrasia de nuestro Carnaval. Ya despuntaron el año pasado con su alucinante Sardina del Benacantil que nos proporcionó uno de los episodios más delirantes que se recuerdan cuando la bailaron frente a las puertas de la iglesia de Abad Penalva, pero es éste el año que podríamos llamar de su consagración al conseguir, además de participar en casi todos los actos, erigirse en protagonistas indiscutibles del Divendres de Pregons en el que, desde su Racó Desoxirribonucleico del Claustro de San Nicolás pudimos disfrutar de dos de los Pregones (los dos premiados) y de la actuación de los Esclavos del Rey con la surrealista aportación de Mikel a sus pinceles.

Permanezcamos atentos al devenir de esta Peña a la que el Carnaval de Alicante empieza a deberle un mundo y que está llamada a ser revulsivo dinamizador y atractivo de futuras ediciones.

Espero que ahora que el Excelentísimo Ayuntamiento se ha dignado al fin a concedernos el tan solicitado y anhelado local de Carnestoltes, aunque solo sea «por un mes y luego ya veremos» en la antigua Sociedad Ornitológica de la calle García Morato; local que, por supuesto, vamos a defender con uñas y dientes; primero porque tiene capacidad suficiente para poder construir ampliamente sardinas, pendones, peleles y lo que se tercie; segundo porque ha de servir para que futuros Carnavales discurran mejor organizados y tercero y sobretodo porque, como ha sentenciado clara y lucidamente muestro Gran Nabuki, ese local siempre ha sido de los pájaros y, para pájaros, nosotros. Espero, decía, que a partir de ahora podamos, junto a las demás Peñas, compartir proyectos, crear vínculos, elaborar argumentos, consensuar consignas, unificar criterios, en fin, sentir, gozar, sufrir, vivir. Lo deseo.

Salud.

 

FICHADO Amador Navarro Tortosa

FICHADO

Amador Navarro Tortosa

Como estamos comprobando desde el incidente con los ecologistas que protestaron contra su Plan Hidrológico Nacional y desde la última manifestación de estudiantes, el P.P. está volviendo a la antigua usanza de tener fichado al personal que se le atraganta.

No quiero ni pensar lo que puede pasar con ocasión del próximo desfile de las fuerzas armadas con la gente que salgamos pacíficamente a protestar por tamaña provocación.

Yo, por mi parte, por si quieren ahorrarse el papeleo y a pesar de que nunca he roto un plato, desde aquí les comunico que tengo mi ficha desde el 72.

Ayuda al Costalero Amador Navarro Tortosa

Ayuda al Costalero

Amador Navarro Tortosa

Sin ánimo de resultar irreverente pero con la irrespetuosidad que me confiere el ser presidente de los más de cien Dimonis de la Colla de «La Ceba» y miembro numerario de la cofradía de la no sé si muy santa pero sí cada vez más pesada Sardina Carnavalera, deseo manifestar mi sorpresa y estupor ante la noticia de que en Sevilla se organizó durante la pasada Semana Santa un Centro de Ayuda al Costalero donde, según imágenes divulgadas por TV, gráciles señoritas masajeaban con devoción las castigadas partes de los sufridos penitentes.

¡Pero, hombres de Dios! Comprendo que, ante la incredulidad de tiempos tan mercantilizados, se hayan visto obligados a ofrecer un anticipo de gloria a tan abnegado personal, pero díganme: ¿cómo van ahora ustedes a explicar tal deferencia a toda esa infinidad de pobres gentes que mantienen aguantando sumisas sus miserias con la esperanza o la promesa de una vida mejor?

Emigrantes Amador Navarro Tortosa

Emigrantes

Amador Navarro Tortosa

Al ser requerido nuestro «molt honorable» sobre si tenía ya elaborado algún plan de prevención del racismo en el que invertir los cerca de mil millones que percibirá de la Unión Europea al ser considerada recientemente nuestra Comunidad como de acogida de inmigrantes, respondió con su particular jerigonza que la Generalitat había ya entablado negociaciones con el cantante Michael Jackson para que nos representara en cuantas ferias, certámenes, plazas y corrillos nos pusieran de yantar. «Así nadie pensará que somos racistas-manifestó satisfecho- además, el interés de este chico por pasar desapercibido será un gran ejemplo para todos los emigrantes».

Jaime Morey reclamó, al enterarse, el contrato para sí arguyendo que él era más víctima del racismo que nadie porque últimamente le traían negro, por lo que fue cesado ipso facto de su cargo.

OCIO ASESINO Amador Navarro Tortosa

OCIO ASESINO

Amador Navarro Tortosa

Resulta sencillo para las fuerzas de seguridad responsabilizar a una pandilla de gamberros, de delincuentes, de «bacalas» o incluso de nazis, de los últimos episodios violentos sufridos en el barrio y otras zonas de ocio de nuestra ciudad. Resulta asimismo comprensible de algún modo que por este motivo los políticos se enzarcen de nuevo en su despiadada dialéctica durante unos días para acabar dejando como siempre las cosas como están. Resulta lastimosamente previsible que la opinión pública dirima en su conjunto que es con una mayor presencia policial en dichas zonas como habrían de solucionarse estos «asuntos». Pero lo que resulta verdaderamente decepcionante es que no surjan apenas voces animando a atajar el problema de raíz. Porque sé que no soy el único que se escandaliza al observar la «industria» que se ha montado alrededor de la sana pretensión de la gente de disfrutar del merecido fin de semana; ni soy el único tampoco que se da cuenta de que a tan poderosos intereses les importa un pimiento las consecuencias personales y sociales que de su negocio se pudieran derivar.

Habrá por lo tanto que empezar a tener claro que es la voracidad del «todo vale» que sustenta las políticas más rabiosamente actuales, la raíz última del problema. Este engendro, que no se sacia nunca, ha acabado imponiéndonos la clase de ocio que le resulta más lucrativa, aunque para ello haya tenido que condenarnos inmisericorde al colocón insatisfactorio y al empobrecimiento personal ( es por eso que es verdaderamente asesino y no por tres o cuatro muertes puntuales.)

Y quiero continuar mi reflexión, si me lo permite, apuntando también que la capacidad de maniobra, el poder absoluto de esa bestia, que acecha cualquier posibilidad de enriquecimiento aunque lleve implícita la destrucción de la naturaleza, el aumento de las desigualdades sociales, el desmembramiento del sistema público (colchón de tantas crisis) o incluso la terrible guerra, está provocando que toda una generación de jóvenes idealistas empiece a desconfiar del sistema mismo, a pensar que no nos protege lo suficiente y esté en este momento planteándose el traspasar la peligrosa frontera y abogar por otros regímenes que defiendan mejor los programas solidarios y de enriquecimiento personal. Alguien debería convencer a estos luchadores de que sería un grave error perder el tiempo y el norte enredados en esta cuestión cuando tenemos por delante una tarea común ineludible cual es vertebrar la base social, premisa imprescindible para dar credibilidad a cualquier logro social, fuere en el sistema que fuere. Y recordarles que una de las prerrogativas de este sistema, que es además constitucionalmente uno de sus sustentos y asimismo panacea de al menos gran parte de sus defectos, es la participación ciudadana y su órgano de expresión el movimiento asociativo. Y que en la lucha de intereses que alimenta diariamente al sistema democrático, son éstas las armas de las clases más desfavorecidas y que al abandonarlas, además de renunciar a defender nuestros propios postulados, estamos cometiendo la irresponsabilidad de dejar al sistema mismo huérfano y a merced de las fauces depredadoras de los intereses más duros y despiadados, capaces de permitir como es el caso, que sus hijos deambulen drogados de bar en bar con tal de enriquecer aún más sus ya repletas faltriqueras.

Esta es nuestra labor. Pongámonos en marcha. Ahora que ya hemos desenmascarado que son el FMI, el G-8, la OMC y el BM quienes nos gobiernan y que nosotros solo elegimos a sus gestores, luchemos por recuperar las democracias arrebatadas porque son éstas nuestro mayor logro. Organicémonos.

La dichosa campanita Amador Navarro Tortosa

La dichosa campanita

Amador Navarro Tortosa

Sr. Director:

Estoy empezando a estar hasta la coronilla de la molesta campanita que el clero ha colocado, dudo que de buena fe, en la nueva iglesia de Santiago que adorna nuestro barrio y que se pasa el santo día dale que te pego desde las muypocas de la madrugada, no acierto a descubrir con qué oscuras pretensiones

Antiguamente no digo yo que no tuviera su función. Recuerdo o me imagino aquella bella estampa del hombre tras el mulo escuchando el primer toque desde la lejanía y maldiciendo quizás más para afuera que para adentro: «¡Mecachis en la mar! Ya no llego». O a las mujeres en el lavadero, siempre de cháchara, comentando el de difuntos: «¿Qué qui s´ha mort, Marieta?. – La filla de Sento el del carriló. -¿Eixa que era tan primeta? – No som ningú, tia Remedios… Entonces, como digo, puede que sí tuviese sentido, pero hoy en día cualquier feligrés de bien, con tan solo mirar a la pared, a su muñeca, al ordenador, al video, al móvil, o incluso al microhondas sabe que le quedan justos diez minutos para coger el rosario de su madre y salir cortando. Además aquí, en este barrio de La Albufereta, donde apenas nos conocemos los vecinos en cada escalera, y donde la mayoría de las veces que tocan a muerto te pillan, de fijo, en la piscina y, claro, no te vas a poner a santiguar allí, dígame usted para qué hace falta una campana.

Pero ahí está, inamovible ya, supongo que per sécula seculorum, como la bandera de un fuerte recién conquistado para que, fieles o infieles, tengamos siempre presente que las pautas de la vida diaria las marca al grito seguramente de «salvados por la campana de Santiago y cierra España» un curita pretencioso carente sin duda de la humildad necesaria para ejercer «como Dios manda» su magisterio.

Y digo yo que es éste asunto tan delicado que no debiera quedar sin una respuesta adecuada. Tenemos que estar despiertos porque integristas haylos, acechando, de todos los colores y no hay más que echarle un simple repaso a nuestra historia para temer que al menor síntoma de debilidad capaces son de colocar un altavoz junto a la campana y obligarnos a escuchar misa en estereo, música sacra todo el día, e incluso requerir a los bañistas cuando se les antoje. «Oye tú, guapa, haz el favor de taparte que se te ve todo». Y eso si que no. Debemos coger el toro por los cuernos, elaborar una estrategia, unirnos… No todo está perdido todavía. Podemos crear una Asociación de damnificados por el badajo de Santiago, podemos decretar huelga indefinida de asistencia a los cultos de esta parroquia, podemos convocar una manifestación pacífica en la puerta de la iglesia, como las que se montan los americanos, que se ponen a dar vueltas a la redonda en silencio y portando una pancarta cada uno, con consignas tales como: «Abajo el badajo», «El clero al tostadero», o «Santiago, calla, que el pueblo está en la playa». Todo menos dejarnos pisotear nuestra preciada intimidad. Convecinos, algo habrá que hacer si persisten las provocaciones. Tenemos un problema.

El nuevo Desfile de Carnaval Amador Navarro Tortosa

El nuevo Desfile de Carnaval

Amador Navarro Tortosa

Debido principalmente al empeño del Concejal de Fiestas, que lleva ya varios años dando la murga a las Hogueras para que entren en una Fiesta que no se parece en nada a la suya va a contar este año y por primera vez el Carnaval con un desfile. Y yo, que desde la primera a la última edición he participado en casi todas las pomadas que el antruejo ha generado, no acierto todavía a vislumbrar sus consecuencias aunque sí las intenciones del insigne.

Ha utilizado para el desembarco el nunca bien entendido hasta la fecha Concurso de Charangas (ideado en su momento como una marea humana que recorriera las calles de la ciudad), a buen seguro vendiéndoles la burra (las fechas me permiten la expresión), de suculentas dotaciones presupuestarias cuando el acto estuviere consolidado, con la intención inequívoca de completar junto al ya popularizado Sábado Ramblero unas fiestas como le gustan a nuestro Concejal las fiestas de su pueblo, o sea, vendibles.

A las Peñas Carnavaleras, que las recuperamos en su momento y las trabajamos desde hace ya 25 años, nos permitirá de momento seguir haciendo miseriosamente la sardina ( doscientas mil pesetas y una semana de tiempo no dan para la raspa) hasta que se canse de pasear por Fitur la de hace veinte años y se invente otro concurso millonario a fin de conseguir que algún «artistilla» se digne a diseñar en su taller un monumento como le gustan también a nuestro Concejal los monumentos de su pueblo, o sea, vendibles.

Y es que me da a mí en la nariz que este Concejal está más por el turista que por el festero y no hay proyecto que desarrolla su Concejalía que no esté ideado para ser presentado en todas las ferias destinadas a la caza del visitante y no hay euro que sale de sus presupuestos que no esté debidamente justificado entre los gastos de publicidad de nuestras grandes empresas hoteleras.

Relegando a la Gran Familia Festera al papel de simple comparsa circense y reclamo publicitario además de denigrarla y de menospreciar su gran esfuerzo no se conseguirá ofrecer nada nuevo al visitante, nada que no pueda ofrecer la competencia; mientras que potenciando nuestra idiosincrasia, arropándola y subvencionándola sí que se conseguirá interesarlo porque cuando más «nosotros» nos mostremos, cuando más auténticos seamos, más seductores resultaremos y lo demás vendrá solo. Hasta en el futbol, los equipos que se curran la cantera, los que desarrollan su propio estilo de juego son los más atractivos para la afición y a la postre los que sobreviven. Pero aquí parece que lo autóctono no guste. Que se prefiera pagar a formar. Además, nunca debería perder de vista el Concejal que durante cada una de nuestras celebraciones repetimos los alicantinos los mismos gestos y las mismas sensaciones que ya sintieron nuestros antepasados generaciones tras generaciones estableciéndose por ello una íntima comunicación en el tiempo; que durante nuestros rituales se está expresando el espíritu de la tierra misma que pisamos y que en nuestras tradiciones festivas emerge lo más profundo de nuestra personalidad. Cosas serias que merecen un respeto.

Y tras esta diatriba fruto de mi indignación por estar ya cansado de trabajar siempre para el Carnaval entre promesas incumplidas y condiciones miserables quiero relajarme y dirigirme ahora a todos vosotros, foguerers que con tanto esfuerzo conseguís cada año levantar vuestros monumentos, expresión última de nuestros valores; amantes como yo del fuego y de lo efímero, que vais a participar por primera vez este año en nuestro Carnaval ajenos a manejos e intereses. Quiero daros la bienvenida a ésta vuestra fiesta y desearos de corazón que la disfruteis, que intenteis comprenderla, que os aprovecheis de que el calendario nos obsequia cada año al menos con unos dias en que nos está permitido ser irreverentes, críticos, mordaces y transgresores. Que permitais aflorar tras el disfraz aquellas partes de vuestra personalidad que os aprisionan durante el resto del año. Son éstas, como vereis, fiestas muy sanas para la mente. Y entended por favor que el organigrama que las sustenta no tiene por qué parecerse al de las Hogueras, que el Desfile de D. Carnal recién estrenado no debería ser igual al del Ninot como tampoco éste debería serlo de uno de Moros y Cristianos y mucho menos de ninguno militar. Si entendeis esto auguro un buen futuro para nuestra fiesta. Y el turista que venga, que disfrute.

Un apunte: ¿Os ha advertido el Concejal de que las Charangas que no exiban un aporte musical no entran a concurso? Salud.

SEMANA SANTA Y OLÉ Amador Navarro Tortosa

SEMANA SANTA Y OLÉ

Amador Navarro Tortosa

Curiosamente a la Iglesia le ha dado tradicionalmente por convertir sus manifestaciones religiosas, que de chinorri me inculcaron que debería celebrar en lo posible desde la intimidad, la austeridad y la espiritualidad, en enfervorizados festejos al amparo de los cuales se agazapan codiciosos irreprensibles intereses comerciales.

Así la Navidad, con el pesebre por bandera, se ha erigido impunemente en adalid del más duro consumismo mientras que, a la sombra de la Cruz, la Semana Santa gallardea de ser el auténtico y genuino carnaval capirotesco arropado y aprovechado por la organizada maquinaria de la industria turística.

Esta insólita estrategia evangelizadora comulga, si os fijais, divinamente con los influyentes intereses de nuestros empresarios y promotores para regocijo del insigne Ayuntamiento, desagraviado al fin de unos pretenciosos carnavaleros que aún este año le vinieron con el cuento de que los rituales y las ceremonias pertenecen al ámbito de lo «sagrado» al ser por una parte herencia que recibimos de nuestros antepasados y expresión viva, por otra, de nuestra propia idiosincrasia y que como tal debieran ser preservadas de especulaciones y dividendos.

¿No dicen que una vez ya tuvo que venir alguien a echar a los mercaderes del templo?

Es que no escarmientan.

El G-8 en Alicante Amador Navarro Tortosa

El G-8 en Alicante

Amador Navarro Tortosa

Leída la noticia de que, tras los sucesos recientes de Génova, el G-8 se está planteando celebrar su próxima reunión en un lugar tranquilito, he considerado éste el momento adecuado para animar a nuestro insigne por autonomasia a ofrecer nuestra menfotera ciudad para el evento. Tras el rotundo éxito del pasado desfile de las fuerzas armadas, durante el cual con tan solo circunscribir la libertad de expresión al perímetro de la plaza de la Montañeta se consiguió mantener a raya a todo el movimiento opositor, según palabras del propio jefe de la policía allí presente, sería ésta sin duda cuestión digna de ser considerada. Además podría gozosamente promocionar su carrera llevando a los ilustres al futuro Palacio de Congresos para que comprobaran in situ sus excelentes dotes de embaucador. Estos señores sí que sabrían agradecérselo y no su amigo Federico Trillo que a la que se descuide lo manda a Rabasa a adelgazar. Y para la despedida, de recuerdo y como agradecimiento a la ciudad, podrían descubrir, junto al de los soldados del Postiguet, un emotivo monumento al cobrador del frac, de cinco de altura más el sombrero, que serviría para que los osados magrebíes que amerizan por allí se sintieran como en su propia casa.

SOLDADITO ALICANTINO Amador Navarro Tortosa

SOLDADITO ALICANTINO

Amador Navarro Tortosa

Cada vez está más cerca el día en que pasará a formar parte de nuestras vidas el monumento al ya desaparecido soldado de reemplazo que Federico Trillo (no era nadie cuando vino, como dirían en Lo + Plus) ha tenido la ocurrencia de emplazar en nuestro más emblemático lugar, aquel en donde confluyen la playa y la Explanada.

Aún me pregunto por qué se ha tenido que elegir a nuestra apacible, ociosa y menfotera ciudad para exhibir unos símbolos e incluso unos valores que en ningún momento han arraigado entre nosotros. Aquí no hay prosapia guerrera ni nacieron adalides. Aquí aguantó la República porque casual o estratégicamente aquí fue acorralada y el único cuartel que hemos tenido salió de naja a la primera adversidad durante la contienda perdiendo, ignominioso, la bandera.

Todavía recuerdo los dolores de cabeza que me produjeron los dobles expedientes cuando, soldadito de reemplazo con destino en el archivo allá por el 75, me ordenaban aclarar si un militronche había «servido» en el San Fernando 11 o en el burdamente inventado para encubrir el despropósito, San Fernando 111.

Sería absurdo pensar que sigamos purgando a José Antonio por lo que conviene rastrear el fundamento en tiempos más actuales. Justo en el día, quizás, en el que los españoles la emprendimos con el desparrame socialista otorgando al P.P. una mayoría que, hasta ellos saben, jamás repetirán. Ahora o nunca podrían estar pensando.

Pero volvamos con D. Federico. No soy el único que considera que alguien debería recordarle a este ministro que es a un civil a quien la Constitución encomienda el control de las fuerzas armadas y es como tal que debiera comportarse; que resulta un fraude al más alto nivel mimetizarse, como es notorio que hace, en aquel ejemplar oficial de complemento que seguramente fue.